Al igual que la sesión anterior, continuaremos con los temas y los intérpretes que ustedes generosamente sugirieron y seleccionaron, este tipo de sesiones me gustan mucho porque además de darles a ustedes la batuta en la travesía del programa, descubro y conozco muchos músicos y temas que no conocía y que me permiten ampliar mi universo musical jazzero. El anterior programa escuchamos 15 temas que fueron sus sugerencias y en esta sesión escucharemos 17 temas de la lista que recibo de ustedes, y como todavía hay bastantes que se quedaron en el tintero el siguiente programa continuaremos con la misma bitácora hasta completar todas sus sugerencias.
What is This Thing Called Love – Leo Reisman
St. Louis Blues – Ted Heat
Stardust – Lester Young
Follow Me – Duke Ellington/Frank Sinatra
They Can’t Take That Away From Me – Ella Fitzgerald
Muchas evidencias discográficas nos hacen pensar que la utilización de “grupos de cuerdas” para los músicos de jazz, tenía una connotación no solamente musical, sino también comercial y de posicionamiento de un público adicional. Muchos creen que la utilización de Las palabras “con cuerdas” tenía un sonido sagrado para los músicos de jazz. Significaba que una compañía discográfica los consideraba dignos de una gran inversión, que podría conseguirles un público más amplio y, tal vez, poner fin a sus penurias. En aquellos épocas de la supremacía del Long Play, los discos de “música ambiental” con melosos sonidos orquestales se vendían como pan caliente y eran como un empapelado musical para el hogar de los felices años cincuenta. Y así era como sonaba la mayoría de los discos de jazz con violines de los cuales muchos músicos decían: “voy a hacer un álbum con cuerdas” y al escucharlos eran un horror. Pero eso no era necesariamente una generalidad, por ejemplo las sesiones llamadas “Charlie Parker with Strings” (Charie Parker con cuerdas) son de las más injustamente tratadas ya desde su lanzamiento.
Otro gigantísimo del jazz, blanco, cantante y trompetista llamado Chet Baker que sabía que se estaba convirtiendo en un músico exitoso y esta fue la razón por la que a finales del año 1953 exigió a su productor, la grabación de un disco con cuerdas, como el que había grabado Charlie Parker pocos años antes. En opinión del propio Chet Baker los arreglos le dejaban poco espacio para otra cosa que no fuera ceñirse a la melodía, “las cuerdas me resultan muy inhibidoras, es bastante difícil forzar la imaginación y meterse a tocar algo realmente complicado cuando tienes los violines tocando detrás de ti” decía Baker. A pesar de ello para muchos músicos en general y algunos trompetistas en particular, las grabaciones bautizadas como “Chet Baker with Strings” resultaron en un álbum precioso, lleno de misterio y magia.
Larga es la lista de fundamentales “jazzman” que atraídos por alguna razón musical o comercial decidieron combinar sus improvisaciones con sutiles acompañamientos de cuerdas. En este programa comparto con ustedes algunos de ellos.
La sesión que hoy comparto con ustedes es producto de una charla jazzero-musical con un entrañable amigo de muchos años, que posee, entre algunas de sus virtudes, una gran sensibilidad musical que no solamente se circunscribe al mundo del jazz sino de la música en general. Gran conocedor de la obra de Bob Dylan, fue parte de la quinta disminuida cuando hace algo más de un año, en julio de 2020, exploramos las cercanías-lejanías de Robert Allen Zimmerman con el jazz y del jazz con este maestro premio Nobel de literatura. (https://www.quintadisminuida.com/?p=1231)
Esta sesión, es un mano a mano que les aseguro les será absolutamente disfrutable.
In Case You Missed It – Art Blakey & Jazz Messengers
Cuando hablamos entre nosotros, los humanos, sobre nuestras emociones y estados anímicos, partimos del supuesto de que todos compartimos vivencias similares. No hay nadie que no haya pasado por fases de tristeza, alegría, euforia, serenidad, rabia, melancolía, enamoramiento, desesperanza y otros muchos registros del espíritu. Precisamente porque contamos con ese fondo común de experiencias y sentimientos, no nos cuesta demasiado hablar sobre ello. Si nos dirigimos a un amigo para hablarle de nuestras sensaciones, sabemos que nos entenderá a la primera, sin especial dificultad.
¿Cómo haríamos, sin embargo, para contarle cómo son nuestras emociones a un extraterrestre que llegara a la Tierra con un bagaje totalmente ajeno al de los humanos? ¿Cómo transmitirle a alguien así la forma en que experimentamos los afectos y las pasiones? ¿Cómo explicar qué se siente cuando uno está poseído por la ira o por el entusiasmo?
Recuerdo la impresión que me produjo de joven la lectura de la Ética de Spinoza, sobre todo la parte en la que expone more geometrico, mediante demostraciones lógicas, con sus corolarios, escolios y el QED final, el mapa de los afectos humanos. Se trata de un ejercicio analítico increíblemente ingenioso y potente, pero no transmite la cualidad de la experiencia. Por eso mismo, si el extraterrestre leyera lo que la Ética cuenta sobre la alegría, sería capaz de seguir los razonamientos, pero probablemente no llegase muy lejos en su comprensión al llegar a la definición espinosista: “La alegría es el paso del hombre de una menor a una mayor perfección”.
Si me tocara a mí tratar de mostrarle al extraterrestre en qué consisten nuestras experiencias, dejaría la Ética en el anaquel correspondiente y la sustituiría por un poco de jazz. Le pondría grabaciones de esta música en las que se despliega en toda su complejidad, con sus incoherencias y contradicciones sin fin, el sentir humano.
En esta sesión y gracias a esta magnífica y creativa idea de Ignacio, me animé a ampliar la lista de sensaciones, emociones y sentimientos y preparar un programa al respecto. Espero que lo disfruten
El jueves 16 de abril de 2020 se transmitió este programa que hoy comparto con ustedes. Hemos pasado doce abriles desde que la quinta disminuida se comenzó a transmitir a partir de aquel jueves doce de julio de 2007, y en todos esos abriles he abordado diferentes temas relacionados siempre a la esencia de la quinta disminuida, que como todos ustedes lo saben es el jazz. En el año 2011, al iniciar el mes de abril, hice un programa bautizado como “Invierno y Primavera en el jazz” en el que escuchamos a diferentes músicos alternando esos dos conceptos, justamente porque en el hemisferio norte la primavera se manifiesta en este periodo. Los artistas siempre encontraron un gran motivo para escribir, pintar, cantar, fotografiar…en fin, tener una fuente poderosa de inspiración en la primavera. El término viene de “prima” (primer) y vera de (verdor). Astronómicamente, esta estación comienza con el equinoccio de primavera (entre el 20 y el 21 de marzo en el hemisferio norte, y entre el 22 y el 23 de septiembre en el hemisferio sur), y termina con el solsticio de verano (alrededor del 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el hemisferio sur).
La sesión de hoy tendrá dos componentes, el mes de abril y, la esperanza que debemos tener para pasar este difícil periodo que nos está tocando vivir. Por eso el programa de hoy lo he titulado como: Quien hubiera imaginado un abril como este?
I´ll Remember April – Carmen McRae
I´ll Remember April – Sonny Stitt/Oscar Peterson Trio
April in Paris – Ella Fitzgerald/Louis Armstrong
April in Paris – Count Basie
April in My Heart – Billie Holiday
April in My Heart – Tony Lakatos Trio
Lost April – Nat King Cole/George Shearing
Lost April – Bob James Trio
April Joy – Pat Metheny Group
Song OF Hope – Avishai Cohen
The Hope – Flora Purim
You Must Believe in Spring – Richard Galliano
You Must Believe in Spring – Bill Evans/Tony Bennett
Sometimes I’m Happy – Cyrille Aimee/Chicago Jazz Orchestra
Lyle Mays fue un músico creativo y un verdadero innovador dentro del jazz contemporáneo, falleció el lunes 10 de febrero, en Los Ángeles. Su familia dio a conocer la noticia de su muerte en un mensaje donde aclaran que Mays «Dio una larga batalla a una enfermedad recurrente». Tenía 66 años.
Dentro de su carrera artística, una parte importantísima la hizo como cofundador en los setenta del Pat Metheny Group, una propuesta revolucionaria con la que cosechó 11 premios Grammy. «Lyle fue uno de los mejores músicos que he conocido. En más de 30 años, cada momento musical que compartimos fue especial. Desde las primeras notas que tocamos juntos tuvimos un vínculo inmediato. Su amplia inteligencia y sabiduría musical revelaron cada aspecto de todo lo que valía en todos los sentidos. Lo extrañaré con todo mi corazón», fue la sentida despedida de Pat Metheny.
Lyle Mays nació el 27 de noviembre de 1953 en Wausaukee, Wisconsin, en una familia musical, su padre era guitarrista y su madre pianista. Lyle comenzó lecciones de piano junto a la profesora Ross Barron, con un énfasis en la improvisación y fue introducido al jazz a temprana edad, en especial al escuchar la música de Bill Evans y Miles Davis. A la edad de nueve años debuta en público, tocando órgano en la boda de un pariente y a los 14 ya es el organista de la iglesia de su localidad.
Lyle Mays tenía en su adolescencia cuatro intereses básicos: el ajedrez, la matemática, la arquitectura y la música, pero después de escuchar el álbum “Bill Evans At The Montreux Jazz Festival” y “Filles of Kilimanjaro”, de Miles Davis, ambos de 1968, decidió que lo suyo era la música, más estos álbumes fueron centrales en su formación como músico de jazz.
No necesito recordarles que la historia del jazz tiene un origen humilde en la clase trabajadora negra, y que se convirtió en el aporte más significativo y la mayor contribución de los Estados Unidos al mundo entero. El jazz tomó forma en la mayoría de las ciudades de América, pero sobre todo en Nueva Orleans que fue un crisol de las culturas, donde la rica mezcla de españoles, franceses, creoles y muchas otras culturas y gente, provocaron un fresco e innovador sonido, una nueva música. A principios del siglo XX uno podía caminar por las calles de famoso barrio de Storyville y escuchar a músicos de la talla de Jelly Roll Morton, King Oliver y por supuesto Louis Armstrong. Con el paso de los años el sonido cambió y viajó del hotjazz, al swing, al bebop, latinjazz y la fusión y experimentos que crearon muchas más etiquetas, pero siempre manteniendo la misma esencia, el jazz se abrió nuevos caminos en la música clásica y en la música oriental permitiendo que viejas canciones suenen siempre frescas y nuevas.
El jazz evoca el poder de la música para construir la paz y reunir a personas de todas las culturas y orígenes. La historia del jazz se asienta en una prodigiosa mezcla de pueblos y culturas, de África, Europa, el Caribe y América. El jazz puso música al valor que impulsó el movimiento de derechos civiles en los Estados Unidos, y sigue siendo una fuente de inspiración para millones de personas de todo el mundo que buscan la libertad y luchan por el respeto y la dignidad humana.
Esta es la tercera parte de los programas que la quinta disminuida dedicó al día internacional del jazz, en el que los temas que son parte de la sesión fueron elegidos por ustedes, los oyentes y seguidores de esta sesión de jazz.
Cada 30 de abril se celebra, en todo el mundo, el día internacional del jazz. Este año tuvo como sede a San Petersburgo. Este fue el séptimo año que se celebra el día internacional del jazz.
En el 2012 la sede fue Nueva York, 2013 Estambul, 2014 Osaka, 2015 Paris, 2016 Washington DC y 2017 La Habana.
La celebración de esta jornada tiene como objetivo sensibilizar al público en general sobre las virtudes del jazz como herramienta educativa y como motor para la paz, la unidad, el diálogo y el refuerzo de la cooperación entre pueblos. Los gobiernos, las instituciones educativas y la sociedad civil que participan en la promoción del jazz aprovechan esta oportunidad para difundir la idea de que el jazz no es sólo un estilo de música, sino que también contribuye a la construcción de sociedades más inclusivas.
Si bien, normalmente cada 30 de abril dedico el programa a este evento compartiendo la música que se interpretó o proponiendo una serie de temas al respecto. Este año decidí hacer algo diferente, decidí hacer partícipes a los seguidores de la quinta para que eligiesen los temas que sonarían en el programa de hoy. La respuesta fue masiva, necesitaré más de un programa para que suenen todos los temas, pero les aseguro que sonaran todos.
Muchas veces escucho a algunas personas comentar que el jazz es una música difícil de escuchar, es muy sofisticada, muy compleja y hasta manifiestan que es muy pesada. Seguro que en algunos casos tienen razón, depende de lo que escuchen y cuan habituados están a escuchar jazz. Hace poco tiempo se publicó un hermoso libro titulado cómo escuchar jazz escrito magistralmente por Ted Gioia que es uno de los mayores conocedores de la historia del jazz. El libro es un breve manual, pero útil y ameno, en el que Gioia recorre la historia de este género a través de sus autores, temas, sesiones de grabación y principales hitos. Una obra recomendable para quienes se acercan al jazz por primera vez, pero también para los que ya disfrutan de este género musical. Un próximo programa compartiré con ustedes varios capítulos de ese libro, pero para este, y a manera de preparación, hoy quiero contarles mi experiencia personal de cómo descubrí y me zambullí en las aguas del jazz. Para ello utilizaré algunas reseñas de ese libro, pero por sobre todo…me confesaré con ustedes de cuál fue mi camino hacia el jazz.
Desde mi punto de vista, es muy difícil entrar al jazz directamente. ¿A qué me refiero con directamente? A querer escuchar “de golpe” a Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis o cualquiera de los grandes maestros del jazz. Llegar a las orillas del jazz debe ser un proceso natural, pero dialéctico. Haciendo una analogía con las matemáticas, si uno quiere calcular la raíz cuadrada de un número primero deberá saber multiplicar y antes de ello saber sumar, y no es que una cosa sea más importante que la otra, todas son importantes entenderlas, y en la música disfrutarlas.
This Masquerade – George Benson
Mediterranean Sundance – Al Di Meola/Paco De Lucia
Vision is a Naked Sword – The Mahavishnu Orchestra
I Declare – Milton Buckner
A Child Is Born – Richard Davis
Falling Alice – Chick Corea
Bass Face – Bill Evans
I´ll Never See Your Smile Again – Bob James/Earl Klugh
La primavera es la época del año en que se manifiestan más evidentemente los procesos del nacimiento y el crecimiento de la vida, es la época en que se inicia nuestro ciclo vital.
Los artistas siempre encontraron un gran motivo para escribir, pintar, cantar, fotografiar y así tener una fuente poderosa de inspiración en la primavera, es por eso que para esta sesión de la quinta disminuida compartiré con ustedes temas que giran alrededor de la primavera. La llegada de la primavera también representa una transición, por este motivo, en la segunda parte del programa haré una transición, no al invierno concretamente, sino a recordar los treinta años de la muerte de Jaco Pastorius. Nos moveremos alrededor de estos dos conceptos; invierno/primavera, frio/calor, oscuridad/claridad, tristeza/alegría, vida/muerte. Muerte como renovación, como un proceso de transición entre un estado y otro.
You Must Believe In Spring – Bill Evans/Tony Bennett
Spring Can Really Hang You Up The Most – Carmen Mc Rae
Spring Is Here – Cannonball Adderley
Spring Ain’t Here – Pat Metheny Group
It Might As Well Be Spring – Sarah Vaughan/Miles Davis